Cifrado por sustitución monoalfabética
La llave es una permutación completa de las 26 letras.
¿Por qué funciona esto matemáticamente?
El tamaño de la llave (26!, sobre 4×10²⁶ posibilidades) hace que la fuerza bruta sea inviable, pero el idioma natural no es aleatorio: tiene redundancia estadística (entropía baja por letra comparada con el máximo teórico de log₂(26) ≈ 4.7 bits). Como la sustitución es determinista — la misma letra plana siempre produce la misma letra cifrada — todo el patrón estadístico del idioma (frecuencias de letras, digramas, trigramas) se traslada intacto al texto cifrado, solo que con otras etiquetas. Eso es exactamente lo que explota el análisis de frecuencias.
Dicho de otro modo: el tamaño de la llave mide cuánto "espacio de búsqueda" hay, pero la seguridad real depende de cuánta información sobre la llave se filtra por cada letra cifrada — y aquí se filtra muchísima.